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Instrucciones para un acompañamiento eficaz

  • Foto del escritor: maricelmangas
    maricelmangas
  • 28 abr 2022
  • 7 min de lectura

Las siguientes instrucciones no son las únicas ni siquiera las mejores. Son instrucciones recopiladas como producto de la experiencia en el trabajo en organizaciones, escuelas y empresas, con adultos, familias, niños, jóvenes, docentes, alumnos; como búsqueda de respuestas y pedidos de pistas que ayuden y despejen senderos. Estas instrucciones están vivas y esperan ser enriquecidas y transformadas con las experiencias de cada uno, con las miradas que interpelan y las palabras que sanan. ¿Instrucciones? O mejor pistas, como mejor y más resuenen en tu corazón.

¿Por qué de Acompañamiento?

Porque acompañante no se nace, se hace, se construye. Acompañar es un arte y como tal implica preparación y esfuerzo, dedicación y cuidado, búsqueda de mejora y superación. Exige una distancia óptima entre dos seres, ni tan cerca ni tan lejos (ni tan encima que hagamos por ellos lo que pueden y necesitan hacer solos ni tan lejos que sientan el abandono); una posición que se resume en no ceder en la presencia (física y/o emocional) ni en la exigencia (el amor es exigente).

¿Por qué eficaz?

Porque hay acompañamientos que son “seudoacompañamientos”. Porque existen intentos de acompañar que terminan por socavar las posibilidades del otro, lo debilitan y desdibujan. Porque buscamos e intentamos un acompañamiento habilitante, respetuoso, que ayude a crecer en libertad y desde el amor, a todos los involucrados.

Porque, tal como sucede en los vínculos humanos y su reciprocidad, quien acompaña también resulta ser acompañado y viceversa.


Instrucción 1: Para educar y/o acompañar eficazmente, usted tiene que amar

En este acto de educación, el amor es incondicional y no depende del éxito, ni de los resultados alcanzados. Uno ama a otro, independientemente de sus logros y sus errores. El amor se vehiculiza en expresiones como: “Te quiero”, “¿Cómo estás?”, “Te extrañé”, “Hagamos algo juntos”, “Puedo ayudarte si lo necesitas”, “Me gusta mucho compartir tiempo contigo”, “Perdón”, “Me equivoqué”, “Me alegra tu alegría”, “Me entristece tu tristeza”, “Confío en ti y en lo que eres capaz de hacer”.

¿Cuándo fue la última vez que dije alguna de ellas?, ¿Cuántas veces las digo en el día?, ¿Cómo me siento al decirlas?, ¿Cómo se sentirá el otro al escucharlas? ¿Qué nos sucede luego?


Instrucción 2: Para acompañar eficazmente, usted tiene que habitar el presente

El presente es el único tiempo en el que podemos operar. Estar en el presente es conectar con el aquí y ahora. Esto nos permite tomar conciencia de nuestras sensaciones físicas y corporales, de nuestras emociones. Sólo desde el presente podemos comprender lo que el otro siente auténticamente y accionar en el momento propicio para que pueda sentirse mejor.

Dejar de hacer lo que estamos haciendo, para estar con el otro de manera exclusiva. Comprender que la calidad del vínculo no se construye por la cantidad de horas de estar juntos sino por aquellos momentos de estar juntos y en el presente, con exclusividad.

¿Cuándo fue la última vez que estuve en el aquí y ahora, con exclusividad?, ¿Cuántas veces en el día, en la semana puedo lograr esto?, ¿Cómo puedo hacer para reacomodar mi agenda para estar con mi mismo, con el otro y así reacomodar nuestras propias almas? ¿Qué nos sucede luego?


Instrucción 3: Para acompañar eficazmente, usted tiene que escuchar sin censurar

La escucha activa consiste en escuchar al otro con los oídos, con la piel, con el alma entera. Es valorar este silencio como habilitante de la palabra del otro, otorgándole sentido a su decir, su sentir, en definitiva, su ser. Escuchar sin hablar, sin expectativas, sin pensar en lo que voy a decir cuando el otro termine de hablar. Escuchar sin poner palabras, sólo silencio y escuchar cada tanto el silencio propio y del otro.

La censura suele actuar de manera apresurada, obstaculizando la palabra, cambiando muchas veces su curso y su sentido. Así nacen los prejuicios, el rencor y ni te cuento… los desencuentros.

¿Puedo escuchar-me sin hablar?, ¿Escucho sin apurar y sin interrumpir?, ¿Escucho todo lo que el otro tiene para decir?, ¿“Escucho” sólo lo que quiero oír? ¿Qué sucede luego?


Instrucción 4: Para acompañar eficazmente usted tiene que animarse a expresar sus emociones: con su cuerpo y con sus palabras, con todo a la vez

Reconocer las propias emociones, nombrarlas, tomar conciencia de ellas y expresarlas, constituyen los primeros pasos para poder gestionarlas. Esto requiere reconocer lo que sucede en mi cuerpo (marcador somático), identificar esto que siento, ponerle un nombre, con qué intensidad lo siento y cómo esto conduce a la acción.

Lograr todo lo anterior es el logro de procesar las emociones. Es el logro del alivio y de alinear cuerpo y emociones. Para lograr esta alineación ayuda preguntarnos: ¿Cómo me estoy sintiendo?, ¿Cómo se expresa en mi cuerpo?, ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor y/o diferente?

Tener a la vista, a modo de alfabeto emocional, las emociones básicas que traemos al nacer: ALEGRÍA – ENOJO – TRISTEZA – IRA – SORPRESA – MIEDO – y preguntarme por ellas de vez en cuando, para familiarizarme con sus expresiones y poder así gestionarlas.


Instrucción 5: Para acompañar eficazmente usted tiene que desconectar-se y volver a conectar

En la actualidad estar “conectado” se ha convertido en el modo habitual de estar. Y esta conexión nos liga con una pantalla, un teléfono, una agenda, un calendario, lo que parece ser el mundo de cada uno.

Lograr desconectar-se implicaría salirse de este mundo para conectarse con el mundo común, el lugar donde se posibilita el encuentro con el otro, donde hay otros temas de conversación, preguntas y personas, se le da lugar a la intuición, a las emociones, al interés por el otro como fin en sí mismo, como interés real.

¿Puedo desconectarme de mi mundo habitual y conectarme con quienes están habitualmente en mi mundo?, ¿Puedo cerrar una pantalla y apagar un celular?, ¿Cómo me siento al hacerlo?, ¿Cómo se siente el otro cuando me desconecto para conectarme con él?


Instrucción 6: Para acompañar eficazmente usted tiene que confiar

La confianza es la apuesta en las posibilidades del otro. Genera en quien confía la esperanza de creer que sucederá algo que no estamos viendo y genera en quien se confía (y se siente confiado) el valor agregado de creer en sí mismo y el deseo de superación que motoriza la acción.

Confiar en el otro es similar al juego del póker: “ponerle fichas”. De esa manera, el otro se anima a participar, a equivocarse, a intentarlo una y otra vez, a tolerar las frustraciones, porque cuenta con las fichas suficientes para seguir utilizando. No percibe a las adversidades como algo que hay que evitar, negar o esquivar, sino como una ocasión de abordaje del cual se puede partir fortalecido.

¿Quiénes fueron y son dadores de fichas en mi vida?, ¿Soy un dador de fichas?, ¿Puedo ser generoso dando fichas o mezquino esta entrega?, ¿Qué expresiones acompañan la entrega de fichas?, ¿Qué expresiones pueden quitar esas fichas?


Instrucción 7: Para acompañar eficazmente usted tiene que mirar

Hay miradas que abrazan cuando miran y miradas que manchan y pegan, al mirar. Hay miradas que atraen nuevas miradas y miradas que expulsan otro mirar.

Celebremos el encuentro de miradas, el contacto del mirar. Enseñemos la diferencia entre mirar y conectar de no hacerlo.

¿Puedo mirar a los ojos cuando miro?, ¿Celebramos cada contacto visual?, ¿Qué genera mi mirar? ¿Cómo me siento cuando soy mirado?


Instrucción 8: Para acompañar eficazmente usted tiene que aprender a esperar

Cada uno tiene su propio tiempo que se expresa en la velocidad de procesamiento de la información, de comprensión y de ejecución. El tiempo de uno no necesariamente es similar ni debe coincidir con el tiempo del otro.

Lo mismo sucede con los acontecimientos y los procesos. Reconocer la existencia de procesos y su generación. Comprender que hay procesos que deben suceder y que no podemos controlar (necesariamente y en buena hora), es un reductor del estrés.

¿Puedo comprender que el otro tiene otros tiempos y no necesariamente deben coincidir con los míos?, ¿Soy capaz de respetar los procesos y aprender de ellos?, ¿Puedo hacer una lista de aquello que estoy esperando y cuya realización no depende de mí?, ¿Y de aquello que requiere de mi intervención?, ¿Enseño a esperar?


Instrucción 9: Para acompañar eficazmente, usted tiene que reconocer y valorar

Reconocer que el otro es un ser separado de mí, implica comprender que tiene sus propias necesidades e intereses, su propio tiempo y sus deseos, sus emociones y su cuerpo, su propia temperatura corporal. Todo esto puede o no coincidir con lo de uno.

Cuando soy capaz de reconocer la independencia de cada uno, puedo valorar su existencia y el enriquecimiento que genera en cada uno esa diversidad. Valorar la diversidad, es reconocer lo uno en lo diverso, respetando todo a la vez.

¿Reconozco las características del otro como dadoras de identidad?, ¿Respeto al otro con sus fortalezas y debilidades?, ¿Soy capaz de elogiar en público y corregir en privado?, ¿Qué palabras utilizo para hablar del otro?, ¿Genero espacios para descubrir y enfatizar talentos?


Instrucción 10: Para acompañar eficazmente, usted tiene que des-aprender y volver a aprender

Los niños y jóvenes de hoy son diferentes a los niños y jóvenes que fuimos nosotros. Viven la infancia y la adolescencia de manera distinta a la nuestra. Pretender utilizar las mismas estrategias de crianza y enseñanza que utilizaron con nosotros y esperar los mismos resultados, es no reconocer el cambio. Si bien hay estrategias que no tienen fecha de vencimiento ni deben pasar de moda, el resto ha caducado con cada cambio de contexto.

Por lo tanto, es necesario des-aprender como camino de vaciarse y soltar aquello que no nos permite mirar al otro desde su realidad concreta tal como es. Des-aprender modos de decir y modos de llamar, des-aprender modos de operar y resolver, des-aprender expectativas que pueden ser exageradas y/o erradas.

Y animarse a comenzar a llenarse del contenido veraz, basado en el encuentro con el presente y lo real, aprehender nuevos lenguajes, prácticas y miradas. Y acompañar este proceso como todo aprendiz: con motivación y curiosidad, con preguntas que interpelan, adaptándose al cambio, tolerando las frustraciones, pidiendo ayuda y reconociendo errores.

¿Soy capaz de pedir ayuda, reconocer mis errores e intentarlo otra vez?, ¿Soy inflexible ante los cambios creyendo que es el otro quien tiene que adaptarse a uno?, ¿Disfruto de lo nuevo que cada niño trae?, ¿Doy cuenta de mis aprendizajes o sostengo que lo sé todo?, ¿Aplico lo aprendido a situaciones nuevas?


Que las instrucciones, que no pretenden ser recetas, habiliten el lugar a la aventura…

¿Seguimos escribiendo juntos? Aguardo sus mensajes, los leo!


 
 
 

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